Voz de pito
http://www.fazed.org/video/view/?id=120
Otro vídeo que vale su peso en oro. Es una entrevista en la que el entrevistado tiene una voz de pito de flipar. El del programa no pueda pararse de reir.
http://www.fazed.org/video/view/?id=120
Si hay alguien que se lleve la palma de estupidez, debe ser este notas. El chaval, debía estar aburrido y se entretiene pegandose puñetazos delante de un espejo. Mirad las caras que pone, son cojonudas jajajajaja
Éste vidceo es flipante. No mucha gente puede ver con sus propios ojos como cae un meteorito, pero este hombre tuvo la suerte de hacerlo. Un poco más cerca y no lo cuenta.

Aseguran que la puñalada en la ingle fue como la cornada del toro que mató a Paquirri. ¿Habrá algo más español? Lo digo porque tras lo del Joy Eslava hay por ahí unos tíos racistas y xenófobos horrorosos. ¿Pues no que dicen que era un moro el que apuñaló tan presunta como mortalmente en el Joy Eslava a don Roberto García Grimaldo, un carabanchelero agente inmobiliario de 24 años? En España no hay moros. Ni uno. Son magrebíes que vienen a dar esplendor a nuestra economía. ¡Qué racismo más grande! ¡Qué desdoro para España como país de acogida, qué forma de estropear el brillante párrafo sobre inmigración del mensaje del Rey! Además, este ciudadano suprasahariano hacía lo que usted y yo: impregnado en la cultura y la literatura españolas, no salía a la calle sin su navaja. Navaja de Carmen la cigarrera. Épica navaja cachicuerna del Poema del Cid. Navaja bella de sangre contraria de García Lorca. Si los ciudadanos del mundo que acogemos con nuestra proverbial generosidad gastan navaja es para observar la tradición españolísima. No sé usted, pero yo no salgo a la calle sin mi navaja. A veces voy en el ascensor camino de una cenita simpática, e Isabel mi mujer me dice:
Nos han vendido la moto. Y de mala manera. Entre unos y otros, que si tal intermediario, que si pagas esto, que si no sé quién ha visto el sitio... Pim pam pum. Nos han liado. Ahora habiendolo visto, es un local de MIERDA, estilo alonso martínez si nos ponemos generosos, pero generosos, GENEROSOS.
Un lamentable Madrid despide con derrota un año catastrófico

Ahora me explico las quejas de los extranjeros por sus dificultades con nuestras acepciones. Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número y acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos, "cojones". Si va acompañada de un numeral, tiene significados distintos según el número utilizado. Así, "uno" significa "caro o costoso" (valía un cojón), "dos" significa "valentía" (tiene dos cojones), "tres" significa "desprecio" (me importa tres cojones), un número muy grande más "par" significa "dificultad" (lograrlo me costó mil pares de cojones). El verbo cambia el significado. "Tener" indica "valentía" (aquella persona tiene cojones), aunque con signos exclamativos puede significa "sorpresa" (¡tiene cojones!); "poner" expresa un reto, especialmente si se pone en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa). También se los utiliza para apostar (me corto los cojones), o para amenazar (te corto los cojones). El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así el presente indica "molestia o hastio" (me toca los cojones), el reflexivo significa "vagancia" (se tocaba los cojones), pero el imperativo significa "sorpresa" (tócate los cojones!). Los prefijos y sufijos modulan su significado: "a-" expresa "miedo" (acojonado), "des-" significa "cansancio" (descojonado), -udo" indica "perfección" (cojonudo), y "-azo" se refiere a la indolencia o abulia"(cojonazos). Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa "éxito" (me salió de cojones) o "cantidad" (hacía un frío de cojones), "por" expresa "voluntariedad" (lo haré por cojones), "hasta" expresa "límite de aguante" (estoy hasta los cojones), "con" indica "valor" (era un hombre con cojones) y "sin", "cobardía" (era un hombre sin cojones). Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa "frio" (se me quedaron los cojones morados), la forma,"cansancio" (tenía los cojones cuadrados), pero el desgaste implica "experiencia" (tenía los cojones pelados de tanto repetirlo). Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados); sin embargo hay un tamaño máximo (tiene los cojones como los del caballo de Espartero) que no puede superarse, porque entonces indica "torpeza o vagancia" (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos, e incluso necesita una carretilla para llevarlos). La interjección "¡cojones!" significa "sorpresa", y cuando uno se halla perplejo los solicita (manda cojones!). En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones). En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones.

http://www.minijuegos.com/juegos/jugar.php?id=1331
Aquí os dejo el link http://www.minijuegos.com/juegos/jugar.php?id=2922 de un flash informativo sobre la política española. Espero que os guste, no tiene desperdicio.
Quisiera expresar mi indignación, ya no como hombre que soy sino como persona, por el trato denigrante y discriminatorio que están recibiendo los hombres en los medios de comunicación en los últimos tiempos y el pasotismo absoluto que ante ello se demuestra.
DOS plagas simultáneas se han instalado en la jerga política, amenazando con descuajeringar para siempre el organismo del idioma, cada vez más anoréxico y contuso: el «frasihechismo» y la corrección política. Las frases hechas, convertidas en anestesia universal mediante su repetición aturdidora, disfrazan la vacuidad con los ropajes de la grandilocuencia, hasta encumbrar los topicazos más bochornosos como dogmas indiscutibles. La corrección política, con su munición de eufemismos babosos y estropicios gramaticales, empezó adornando con sus floripondios lingüísticos las paparruchas mitineras de unos cuantos idiotos e idiotas, pero sus miasmas ya infectan nuestras leyes. Pronto veremos el día en que este potaje de dislates semánticos y campanudas necedades se imponga coercitivamente a los hablantes, hasta hacer del lenguaje un artefacto explosivo que nadie se atreverá a emplear con naturalidad.Auguro que en breve algún memo con poltrona propondrá una revisión global de la Constitución, que sustituya las designaciones de «españoles» y «ciudadanos», tan machistas, por otras más respetuosas de la igualdad de individuos e individuas. Para ir abriendo boca, e invocando esa sacrosanta igualdad, nuestro Adalid de las Causas Sociales ha anunciado una reforma del artículo 49 de la Constitución, que obliga a los poderes públicos a realizar «una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos». A nuestro Adalid de las Causas Sociales el término «disminuidos» le suena discriminatorio o denigrante, y propone sustituirlo por «discapacitados». En plena orgía de frasihechismo y corrección política, nuestro Adalid de las Causas Sociales ha insinuado incluso que, al denominar «disminuido» a quien tiene mermadas sus funciones mentales o físicas, se le están negando los derechos de los que disfruta cualquier otro ciudadano, mentecatez que podría hacerse extensiva a otros términos que describen circunstancias biológicas o jurídicas. ¿Acaso cuando llamamos a alguien «menor» porque no ha alcanzado determinada edad lo estamos discriminando?La memez del Adalid de las Causas Sociales, que naturalmente se han apresurado a refrendar los cagachines de la corrección política de uno y otro bando (no sea que los vayan a acusar de defender la eugenesia), quizá no mereciera nuestro enojo si no ocultase, bajo los oropeles de la pomposidad huera, un alarde de cinismo. Pues lo sustancial del artículo 49 es el «amparo especial» que dispensa a los disminuidos (perdón, discapacitados) para el «disfrute de los derechos que la Constitución otorga a todos los ciudadanos». Derechos entre los que se cuenta, como principio rector y piedra angular del edificio jurídico, el derecho a la vida (artículo 15), sin cuyo respeto escrupuloso el ejercicio de los demás derechos resulta imposible. Pero hete aquí que nuestro Código Penal niega el derecho a la vida de los disminuidos (perdón, discapacitados), permitiendo el aborto cuando se presuma que el feto nacerá con «taras físicas o psíquicas». Parece el colmo del sarcasmo invocar paparruchas lingüísticas cuando la cruda y atroz verdad es que en España los disminuidos (perdón, discapacitados) pueden ser eliminados con todas las bendiciones legales. Nuestro Adalid de las Causas Sociales podría empezar por garantizar el derecho a la vida de quienes vienen al mundo con las facultades mermadas; entonces quizá resultaran más convincentes sus tiquismiquis palabristas. Pero sospecho que nuestro Adalid de las Causas Sociales, puesto a reformar ese precepto del Código Penal que permite eliminar impunemente disminuidos (perdón, discapacitados), se limitaría a sustituir el término «taras» por otro menos denigrante y discriminatorio. ¿Discapacidades, tal vez?
Las buenas noticias nunca vienen solas. Se intuía el milagro. El descubrimiento científico de la oca vasca, la «euskalantzara», no podía ser un diamante solitario en una montaña de arena. Ya tenemos la esmeralda. Así lo confirma el Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) del viernes 16 de enero de 2004. Orden firmada por el Consejero de Agricultura y Pesca del Gobierno de Vitoria, Gonzalo Sáenz de Samaniego Berganzo, por la que se aprueba la reglamentación específica de la raza porcina «Euskal-txerría». Ya tenemos al cerdo de pura raza vasca.
Los islamistas de Alicante preparaban un gran atentado para Navidad en Madrid.
